No quiero caer de nuevo, por dios no quiero, pero no puedo.
Me encanta mirar tus ojitos que están llenos de secretos y de gestos,
que hacen sacarme una sonrisa hasta el punto que me intimidan y me hacen ponerme roja.
Y esa boca que la mirada hace que desee besar.
Pero... no, no voy a ser tan tonta otra vez.
Ahora tendrá que ser el que de el paso si quiere llegar hasta mi.
